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miércoles, 25 de abril de 2018

Discusión sobre reforma laboral en la República Dominicana: ¿proteger el empleo o al empleado?


Por Odalis F. Marte
@ofmarte

El debate sobre la necesidad de una reforma del mercado laboral en la República Dominicana se ha concentrado en un enfoque legalista y hasta de lucha de clases, obviando contextualizar la discusión en torno a los cambios registrados en la economía mundial luego de la crisis financiera internacional de 2008, y los efectos de esa situación sobre economías pequeñas y abiertas como la nuestra.

La realidad es más compleja de lo que se ha discutido. si el derecho a pago de prestaciones por cesantía debería ser sustituido por un seguro de desempleo... Ciertamente, hay consideraciones de tipo legal que involucran derechos de los trabajadores y de las empresas, y que afectan principalmente a las pymes, cuya capacidad financiera les impediría aguantar una demanda laboral poniéndolos en peligro de quiebra y arriesgando los puestos de trabajo que tienen.

Desde la perspectiva de una política de marcado de trabajo, se puede tener dos enfoques: de protección al trabajador y de protección del trabajo. En países de economías desarrolladas y de pleno empleo se implementaron políticas de protección al trabajador por décadas, puesto que sus economías solían generar suficientes empleos para la población en edad de trabajar y sus empresas creaban suficientes ganancias como para repartir mejor sus beneficios. Esto hizo posible un conjunto de "conquistas" en favor de los trabajadores. Como los jóvenes se incorporaban al mercado laboral con relativa facilidad, estos podían cotizar a fondos de pensiones de reparto para pagar el retiro de sus mayores y, si algo faltaba, lo pagaban sus gobiernos hasta tanto pudieron soportar las finanzas públicas.

República Dominicana. Tasa de desocupación promedio por rango de edad
2014-2016

Total
15 - 19
20 - 39
40 - 59
60 y más
2014
6.4%
14.5%
8.7%
3.3%
1.2%
2015
5.9%
18.7%
7.6%
2.4%
3.7%
2016
5.5%
13.2%
7.5%
2.9%
1.1%
      Fuente: Banco Central de la República Dominicana.

Luego de la crisis financiera internacional que explotó en la segunda mitad de 2008, convertida en una crisis económica que redujo la capacidad de la economía mundial de crecer como en la década previa, la situación ha cambiado. Las economías no generan los empleos de antes, por lo que menos personas encuentran trabajo como sucedía en la década anterior, obligando a muchos países a cambiar su enfoque de mercado laboral hacia la protección del trabajo en vez de la protección del trabajador.

Proteger el trabajo no implica necesariamente desproteger al trabajador

Políticas de protección del empleo implican facilitar un marco de flexibilidad en el mercado de manera que las empresas puedan maximizar el uso del factor trabajo, es decir, poder emplear la mayor cantidad de personas y así reducir ej desempleo. Bajo este enfoque se entiende que es mejor tener la mayor cantidad posible de gente trabajando con menos protección a tener pocos empleados altamente protegidos. No obstante, mayor nivel de empleo en la economía implicaría, en el largo plazo, mayores salarios lo cual daría mayor bienestar a los trabajadores de manera espontánea salvo distorsiones que alteren la distribución de beneficios entre los factores capital y trabajo.

Visto lo anterior, la necesidad de reforma del mercado de trabajo en la República Dominicana se correspondería con un enfoque de política laboral dirigida a proteger el empleo en beneficio de emplear la mayor cantidad de personas, principalmente a los que no tienen trabajo, que suelen ser los más jóvenes con poca experiencia. Del mismo modo, una política laboral de protección del empleo permitiría que las empresas, principalmente las pymes, puedan contratar y despedir, según sus condiciones económicas, con mayor flexibilidad sin arriesgarse a la quiebra por una demanda legal de tipo laboral.

En conclusión, la discusión sobre reforma laboral en la República Dominicana ha tenido importantes fallas: en primer lugar, se habla de código, no de mercado, manteniendo el diálogo bajo un manto casi exclusivamente legal cuando en realidad es un importante asunto económico; en segundo lugar, se habla de cambiar el derecho a cesantía sin decir primero que los que ya tienen derechos adquiridos quedarían protegidos en el sistema y aplicaría a las nuevas contrataciones; tercero, se debe saber explicar bien que se trataría de sustituir cesantía por seguro de desempleo y que esta reforma buscaría reducir la desocupación, principalmente juvenil. Se debe decidir entre continuar con una política de protección del empleado, que es lo mismo que decir de los que están trabajando, o una política de protección del empleo, que incluiría tanto a los que buscan empleo como a los empleadores.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Sobre la economía política del cambio climático

Por Odalis F. Marte
@ofmarte 

Existe amplia evidencia sobre los efectos de las actividades económicas humanas sobre la alteración del clima, manifestándose en dislocación de los cliclos climáticos - incluyendo aumentos de temperatura, aumento de frecuencia de desastres naturales vinculados al clima, así como la merma y hasta desaparición de especies animales y vegetales por pérdida de hábitat y fuentes de alimentación. Cabe hacernos una pregunta retórica: ¿qué más daño podremos hacer a nuestro planeta sin dañarnos severamente nosotros mismos?

A pesar de ser los países desarrollados los principales responsables de la contaminación que está alterando los ciclos climáticos, son los países en vías de desarrollo los más afectados y amenazados en su supervivencia. Ejemplo de ello es el caso de América Latina, responsable del 12.5% de las emisiones de dióxido de carbono en el mundo experimentaría un enorme perjuicio económico por el aumento de la temperatura global en aproximadamente 4 grados en las próximas décadas. No todos los países perderían por igual y puede que algunos ganen en el corto plazo, lo que dificulta alcanzar acuerdos para enfrentar la situación y tratar de moderar tanto daño al planeta.

En el caso de la República Dominicana, país con una relativamente alta densidad de población y que ocupa parte de una isla sobre poblada, debe prestar altísimo interés al cambio climático. Un aumento de la temperatura derretiría glaciales que haría subir el nivel del mar lo que podría perjudicar a las playas que sirven de atractivo turístico por la potencial pérdida de territorio al ser inundadas por el mar. Es algo serio que debe tomarse muy en serio.

Afortunadamente, se están dando los movimientos de conciencia, ciencia, presiones políticas y hasta oportunidades económicas que están poniendo incentivos para que los principales países aborden el cambio climático con una visión de mitigación, prevención, inclusión y transformación productiva. La toma de conciencia internacional y las negociaciones a nivel de la Organización para las Naciones Unidas están a mitad de camino, pero avanzan. Se espera que, luego de las reuniones de Lima, Perú, en diciembre de 2014, se logren arribar a acuerdos que comprometan a la mayoría de las países - principalmente a los más contaminantes, a adoptar un plan comprehensivo de reducción de emisiones de dióxido de carbono en un plazo razonable, al tiempo que se amplíe el apoyo financiero y la transferencia de tecnologías para agilizar las transformaciones productivas que reduzcan la basura contaminante, use menos combustibles fósiles, optimice el uso del agua y las fuentes renovables de energía conjuntamente con la mejor producción de alimentos y otros bienes necesarios.

domingo, 19 de octubre de 2014

Sobre la Economía de la Delincuencia

En todas  partes se comete algún tipo de crimen tanto contra las personas como las propiedades de individuos,  familias, empresas, gobiernos o Estados. No obstante, existen serios efectos del crimen sobre la actividad económica, en tanto que puede afectar los costos y la productividad de los factores de producción, así como las decisiones de consumo y la asignación de recursos en una economía.

En los países con alta delincuencia, los ciudadanos suelen sentirse inseguros para salir a las calles a realizar actividades más allá de las estrictamente necesarias, limitando el crecimiento del gasto de consumo privado; los hogares, las empresas y el gobierno aumentan sus gastos en seguridad en perjuicio del uso de esos recursos para sustentar la inversión en infraestructura y en entrenamiento de la mano de obra, así como en la provisión de servicios públicos en general. De este modo, la delincuencia genera importantes costos para las sociedades, los cuales pueden manifestarse tanto en la pérdida de valor sustraído como los mayores gastos en protección y curación de víctimas del crimen.

Los costos directos de la delincuencia están asociados a los recursos que los hogares, las empresas y el Estado destinan de sus presupuestos para proteger vidas y propiedades de las acciones delictivas de individuos y grupos de malhechores, incluyendo las pérdidas asociadas al uso alternativo que hubieran satisfecho importantes necesidades materiales, de no haberse tenido que gastar en protegerse de la delincuencia, así como los efectos físicos y psicológicos de la criminalidad sobre las personas afectadas.

En países de America Latina la delincuencia impone una elevada carga a la economía. En Brasil, Colombia, México, Perú, El Salvador y Venezuela el costo de la delincuencia puede superar el 15% de su producto interno bruto.  Según la Oficina de las Naciones Unidas sobre el Crimen y las Drogas, en la última década América Latina tiene la segunda tasa de homicidios a nivel mundial, sólo superada por África. 



Para mayor información, se puede consultar http://www.unodc.org/documents/gsh/pdfs/2014_GLOBAL_HOMICIDE_BOOK_web.pdf. Para estudio de caso, ver http://www.unodc.org/documents/peruandecuador/Publicaciones/UNODC-costo-crimen.pdf.