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miércoles, 25 de abril de 2018

Discusión sobre reforma laboral en la República Dominicana: ¿proteger el empleo o al empleado?


Por Odalis F. Marte
@ofmarte

El debate sobre la necesidad de una reforma del mercado laboral en la República Dominicana se ha concentrado en un enfoque legalista y hasta de lucha de clases, obviando contextualizar la discusión en torno a los cambios registrados en la economía mundial luego de la crisis financiera internacional de 2008, y los efectos de esa situación sobre economías pequeñas y abiertas como la nuestra.

La realidad es más compleja de lo que se ha discutido. si el derecho a pago de prestaciones por cesantía debería ser sustituido por un seguro de desempleo... Ciertamente, hay consideraciones de tipo legal que involucran derechos de los trabajadores y de las empresas, y que afectan principalmente a las pymes, cuya capacidad financiera les impediría aguantar una demanda laboral poniéndolos en peligro de quiebra y arriesgando los puestos de trabajo que tienen.

Desde la perspectiva de una política de marcado de trabajo, se puede tener dos enfoques: de protección al trabajador y de protección del trabajo. En países de economías desarrolladas y de pleno empleo se implementaron políticas de protección al trabajador por décadas, puesto que sus economías solían generar suficientes empleos para la población en edad de trabajar y sus empresas creaban suficientes ganancias como para repartir mejor sus beneficios. Esto hizo posible un conjunto de "conquistas" en favor de los trabajadores. Como los jóvenes se incorporaban al mercado laboral con relativa facilidad, estos podían cotizar a fondos de pensiones de reparto para pagar el retiro de sus mayores y, si algo faltaba, lo pagaban sus gobiernos hasta tanto pudieron soportar las finanzas públicas.

República Dominicana. Tasa de desocupación promedio por rango de edad
2014-2016

Total
15 - 19
20 - 39
40 - 59
60 y más
2014
6.4%
14.5%
8.7%
3.3%
1.2%
2015
5.9%
18.7%
7.6%
2.4%
3.7%
2016
5.5%
13.2%
7.5%
2.9%
1.1%
      Fuente: Banco Central de la República Dominicana.

Luego de la crisis financiera internacional que explotó en la segunda mitad de 2008, convertida en una crisis económica que redujo la capacidad de la economía mundial de crecer como en la década previa, la situación ha cambiado. Las economías no generan los empleos de antes, por lo que menos personas encuentran trabajo como sucedía en la década anterior, obligando a muchos países a cambiar su enfoque de mercado laboral hacia la protección del trabajo en vez de la protección del trabajador.

Proteger el trabajo no implica necesariamente desproteger al trabajador

Políticas de protección del empleo implican facilitar un marco de flexibilidad en el mercado de manera que las empresas puedan maximizar el uso del factor trabajo, es decir, poder emplear la mayor cantidad de personas y así reducir ej desempleo. Bajo este enfoque se entiende que es mejor tener la mayor cantidad posible de gente trabajando con menos protección a tener pocos empleados altamente protegidos. No obstante, mayor nivel de empleo en la economía implicaría, en el largo plazo, mayores salarios lo cual daría mayor bienestar a los trabajadores de manera espontánea salvo distorsiones que alteren la distribución de beneficios entre los factores capital y trabajo.

Visto lo anterior, la necesidad de reforma del mercado de trabajo en la República Dominicana se correspondería con un enfoque de política laboral dirigida a proteger el empleo en beneficio de emplear la mayor cantidad de personas, principalmente a los que no tienen trabajo, que suelen ser los más jóvenes con poca experiencia. Del mismo modo, una política laboral de protección del empleo permitiría que las empresas, principalmente las pymes, puedan contratar y despedir, según sus condiciones económicas, con mayor flexibilidad sin arriesgarse a la quiebra por una demanda legal de tipo laboral.

En conclusión, la discusión sobre reforma laboral en la República Dominicana ha tenido importantes fallas: en primer lugar, se habla de código, no de mercado, manteniendo el diálogo bajo un manto casi exclusivamente legal cuando en realidad es un importante asunto económico; en segundo lugar, se habla de cambiar el derecho a cesantía sin decir primero que los que ya tienen derechos adquiridos quedarían protegidos en el sistema y aplicaría a las nuevas contrataciones; tercero, se debe saber explicar bien que se trataría de sustituir cesantía por seguro de desempleo y que esta reforma buscaría reducir la desocupación, principalmente juvenil. Se debe decidir entre continuar con una política de protección del empleado, que es lo mismo que decir de los que están trabajando, o una política de protección del empleo, que incluiría tanto a los que buscan empleo como a los empleadores.

martes, 4 de abril de 2017

La oferta de formación laboral para jóvenes respecto a la demanda específica en el sector empleador en la República Dominicana

Por Odalis F. Marte
@ofmarte

A nivel global, los jóvenes enfrentan los desafíos de insertarse productivamente en un mercado laboral más complejo y que tiende a requerir de mayor nivel educativo para manejar procesos de producción más sofisticados, así como una mayor competitividad en la medida en que los movimientos migratorios que conlleva la globalización aceleran el desplazamiento de talentos en varios lugares del mundo. Este proceso parece más retador para las mujeres jóvenes al ser este género el que expande su nivel educativo de manera más acelerada, al menos en Occidente, especialmente en países en desarrollo como la República Dominicana.

Por otro lado, los jóvenes también se encuentran compartiendo y a veces compitiendo en un mercado laboral del cual sus mayores no han podido retirarse debido a los perjuicios que las más recientes crisis tuvieron sobre los niveles de vida y, particularmente, sobre las pensiones.

Además, los sistemas educativos han sido lentos en adaptar sus programas de formación a la velocidad que los empleadores  necesitan para minimizar los costos asociados al entrenamiento de nuevos empleados carentes de la experiencia precisa para elevar la productividad.



                                            Fuente: Banco Central de la República Dominicana (BCRD).

En la República Dominicana, los más jóvenes enfrentan una tasa de desempleo sustancialmente mayor a la tasa de desempleo abierta general, que para finales de 2016 se ubicaba en 6.4%. Esta sucede en un momento es que, en términos de la estructura de edad de la población, una importante proporción de los dominicanos son jóvenes en edad de trabajar:

● En 2015 los jóvenes entre 15 y 29 años representaron el 36.5% de la Población en Edad de Trabajar, unos 2,809,885 
● Cerca de la mitad de los jóvenes en edad de trabajar están activos en el mercado laboral
● El mercado laboral dominicano presentaría importantes barreras a la incorporación productiva de los más jóvenes

Las mujeres jóvenes enfrentan un reto aún mayor: La mujer está afectada por una tasa de desempleo que es el doble de la que afecta a los hombres, lo que representa un importante desafío para las políticas públicas de aprovechar una mano de obra que tiene a mejorar su nivel educativo.

Fuente: BCRD. 

Cada año egresan de nuestras universidades decenas de miles de jóvenes que acuden a un mercado laboral que deja a muchos sin emplear y, en algunos casos, los emplea en trabajos distanciados de la formación profesional de esos recursos humanos.

 
Fuente: Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCYT).
¿Por qué a los jóvenes se les hace difícil encontrar empleo?

Según la Encuesta sobre la Transición de la Escuela al Trabajo aplicada en agosto 2015:
● por falta de puestos de trabajo (40.3% )
● por falta de experiencia (21.8%) 
● por falta de formación relevante (15.5%) 

Al parecer, hay nudos en el mercado de trabajo, pero también los hay en la oferta de educación terciaria en la República Dominicana. De este modo, la formación profesional tiende a concentrarse en determinadas carreras produciendo un exceso de oferta de abogados, contadores y otras áreas de negocios, entre otras, y un exceso de demanda por profesionales a nivel técnico e ingenieros. Esta situación sugiere que habría un problema de información por parte de los estudiantes y sus familias a la hora de seleccionar un plan de estudios, siendo este un punto que merece de mayor estudio.

Fuente: MESCYT.

Frecuentemente, el sector privado se queja de que escasea cierta mano de obra especializada:

● Representantes del sector turismo afirman que en las universidades se forma solo el personal gerencial (5% aprox.)
● Representantes de zonas francas han aducido la falta de técnicos en oficios tales como la mecánica industrial y otros vinculados al mantenimiento de bienes de capital
● Representantes del sector servicios han expresado que prefieren un personal orientado a resolver problemas, con capacidad de comunicación, trabajo en equipo y financieramente educado

La formación vocacional tendría espacio para mejorar la inserción de los jóvenes al trabajo…

Fuente: MESCYT.
Algunas observaciones

● El sistema educativo superior tiene el reto de mejorar su acoplamiento a la demanda de los empleadores
● El sistema está compuesto principalmente por estudiantes y docente de medio tiempo, pero los contenidos curriculares suponen tiempo completo 
● Esto cuestionaría si la duración y rigurosidad de los programas son adecuados ante los retos del mercado laboral

Las políticas públicas tienen un importante papel que jugar…

● Debe tenerse conocimiento de las profesiones demandadas
● En las discusiones de reforma laboral se argumenta mayor que flexibilidad ayuda a disminuir desempleo juvenil
● Se dan desencuentros ideológicos en esta discusión
● El debate debe incluir la elección entre proteger el empleo o proteger a los empleados…
Algunas referencias

● OIT (2016). Transiciones en el mercado de trabajo de las mujeres y hombres jóvenes en la República Dominicanahttp://ilo.org/wcmsp5/groups/public/---ed_emp/documents/publication/wcms_533568.pdf
● Ramírez, N. (2016). Determinantes del desempleo en la República Dominicana: Dinámica temporal y microsimulaciones .http://www.bancentral.gov.do/biblioteca/documentos/pdf/ganadores/2016/primer.pdf
● ANJE (2015). Prioridades Empresariales y Áreas de Conocimiento en Programas Universitarios del Ámbito de Negocios. http://www.anje.org/app/do/publicaciones/encuesta.aspx
● Marte. O. (2014).  Necesitamos Formar Gente que Sepa Hacer Algo. http://odalisfmarte.blogspot.com/2014/07/necesitamos-formar-gente-que-sepa-hacer.html
● Marte, O. (2014).  Reforma del mercado laboral en la República Dominicana: ¿proteger el empleo o al empleado? http://odalisfmarte.blogspot.com/2014/06/reforma-del-mercado-laboral-en-la.html
● Ramírez, F. (2013) Oferta laboral en la República Dominicana: Tendencias y determinantes. http://www.bancentral.gov.do/bibliotecap/pdf/libros/Nueva_Literatura_Economica/2013.pdf





lunes, 7 de julio de 2014

Necesitamos formar gente que sepa hacer algo

Por Odalis F. Marte
@ofmarte
Varias empresas han sufrido en algún momento una carencia de personal técnico con cierto grado de calificación en profesiones vocaciones tales como electricidad (doméstica e industrial), electrónica (electrodomésticos, tecnológicos, etc.), mecánica (automotriz e industrial)desabolladura y pintura, ebanistería, plomería, oficios artesanales, entre otrooficios.

Las profesiones técnico-vocacionales proveen servicios que ayudan a sustentar el desenvolvimiento de las distintas actividades económicas y suelen ser un soporte importante para el mantenimiento de la vida útil de los bienes de capital (maquinarias, equipos, edificios) de las empresas y entidades gubernamentales y sin fines de lucro.

Además, los servicios de reparaciones de diferentes artículos de consumo duradero tales como electrodomésticos, computadoras,tablets, celulares y equipos de oficina en general, automóviles, entre otros, así como maquinarias y equipos industriales son medios efectivos para ahorrar divisas al país, necesarias para la importación de bienes y servicios de gran importancia para el desarrollo económico nacional.

Los oficios técnico-vocacionales suelen ser relativamente bien pagados incluso, en muchos casos, mejor que algunas profesiones que requieren de formación universitaria porque agregan valor a las empresas que les contratan. Además, son profesiones que pueden hacer de sus peritos potencialesempresarios y empresarias.

A pesar de la importancia de estas profesiones para el equilibrio del mercado laboral y el soporte de la producción de bienes y servicios, la educación dominicana no está formando esta clase de recursos humanos en cantidad y calidad suficientes. La educación secundaria forma bachilleres exclusivamente para las universidades. Las universidades forman titulados que las empresas deben entonces “reformar” y actualizar… Todo esto sucede mientras escasean, por ejemplo, electromecánicos, mecánicos industriales…, técnicos que entiendan las nuevas tecnologías (cada vez más sofisticadas), que sepan mantener, reparar (no “punchar”) los aparatos que se les confían para su arreglo.
El Instituto Nacional de Formación Técnico-Profesional (INFOTEP) ha implementado por años un sistema dual de formación vocacional que involucra el entrenamiento simultáneo centro de capacitación-empresa, de forma tal que el aprendiz se capacita en el Instituto al tiempo que va aplicando sus conocimientos en una empresa relacionada con su área de especialización, a modo de pasantía.

El sistema dual no sólo forma las ocupaciones técnicas sino que se puede considerar como generadora de externalidades positivas para la empresa privada. Puede resultar más económico captar nuevos talentos mediante este sistema.

Cabe destacar que hay otros centros educativos de carácter regional que forman jóvenes en distintas vocaciones, algunos de los cuales ejercen sus oficios con éxito profesional. Tales son los casos de algunos institutos politécnicos, como el Loyola de San Cristóbal o la Escuela Agrícola Salesiana en La Vega, por sólo mencionar algunos de los pocos centros existentes en la República Dominicana.  

Dentro de los muchos ámbitos de diálogo y consenso entre los sectores público y privado, la educación técnico – vocacional debería escalar en sus prioridades bajo un esfuerzo conjunto de mejorar la productividad de nuestra mano de obra. Cada vez tenemos más jóvenes titulados en nuestras universidades, pero tendría un efecto sumamente positivo sobre nuestras empresas y hogares si supliéramos a nuestro mercado laboral con más técnicos. En algunas ocupaciones vocacionales los jóvenes pueden desarrollar incluso su talento empresarial.

jueves, 26 de junio de 2014

Reforma del mercado laboral en la República Dominicana: ¿proteger el empleo o al empleado?

El debate sobre la necesidad de una reforma del mercado laboral en la República Dominicana se ha concentrado en un enfoque legalista y hasta de lucha de clases, obviando contextualizar la discusión en torno a los cambios registrados en la economía mundial luego de la crisis financiera internacional, y los efectos de esa situación sobre economías pequeñas como la dominicana.

La realidad es más compleja de lo que se discute: si el derecho a pago de prestaciones por cesantía debe ser sustituido por un seguro de desempleo... Ciertamente, hay consideraciones de tipo legal que involucran derechos de los trabajadores y de las empresas y que afectan principalmente a los pequeños negocios cuya capacidad financiera les impediría aguantar una demanda laboral poniendo en peligro de quiebra a pymes y arriesgando los puestos de trabajo que emplea.

Desde la perspectiva de una política de marcado de trabajo, se puede puede tener dos enfoques: de protección al trabajador y de protección del trabajo. En países de economías desarrolladas y de pleno empleo se implementaron políticas de protección al trabajador por décadas puesto que sus economías solían generar suficientes empleos para la población en edad de trabajar y sus empresas creaban suficientes ganancias como para repartir mejor sus beneficios. Esto hizo posible un conjunto de "conquistas" en favor de los trabajadores. Como los jóvenes se incorporaban con relativa facilidad al mercado laboral, estos podían cotizar a fondos de pensiones de reparto para pagar el retiro de sus mayores y, si algo faltaba, lo pagaban sus gobiernos hasta tanto pudieron soportar las finanzas públicas.

Luego de la crisis financiera internacional que explotó en la segunda mitad de 2008, convertida en crisis económica que redujo la capacidad de la economía mundial de crecer como en la década previa, la situación ha cambiado. Las economías no generan los empleos de antes, por lo que menos personas encuentran trabajo como sucedía en el pasado, obligando a muchos países a cambiar su enfoque de mercado laboral hacia la protección del trabajo en vez de la protección del trabajador.

Proteger el trabajo no implica necesariamente desproteger al trabajador

Políticas de protección del empleo implican facilitar un marco de flexibilidad en el mercado de manera que las empresas puedan maximizar el uso del factor trabajo, es decir, poder emplear la mayor cantidad de personas y así reducir en desempleo. Bajo este enfoque se entiende que es mejor tener la mayor cantidad posible gente trabajando con menos protección a tener pocos empleados altamente protegidos. No obstante, mayor empleo implicaría, en el largo plazo, mayores salarios lo cual daría bienestar a los trabajadores.

Visto lo anterior, la necesidad de reforma del mercado de trabajo en la República Dominicana se correspondería con un enfoque de política laboral dirigida a proteger el empleo en beneficio de los que no tienen trabajo al tiempo que permitiría que las empresas, principalmente las pequeñas, puedan contratar y despedir con mayor flexibilidad sin arriesgarse a la quiebra por un conflicto laboral.

                  

martes, 3 de junio de 2014

Sobre la necesidad de reformas en el mercado laboral

Por Odalis F. Marte
@ofmarte

Desde la década de los '90, América Latina y el Caribe han encarado reformas tendentes a estabilizar sus economías y retomar el crecimiento. De este modo, se han producido cambios estructurales al avanzarse en reformas comerciales, cambiarias, financieras, tributarias, del Estado (privatizaciones), entre otras; sin embargo, la evidencia sugiere que se ha hecho muy poco en el campo laboral.

En materia de reforma tributaria, esta por lo general ha sido profunda y se ha caracterizado por la búsqueda de neutralidad, simplificación legal y administrativa, y el aumento de las recaudaciones. Los impuestos al comercio exterior han ido siendo substituidos por mayor tributación doméstica, pasando a bajar de un promedio regional de 29.9% a un 16.6%. Varios países han buscado gravar más el consumo a fin de disminuir las distorsiones en las decisiones de consumo y ahorro; sin embargo, las recaudaciones por concepto de impuesto al valor agregado (IVA) son menores a su potencial debido a las exclusiones de bienes y a las dificultades de administración y control lo cual limita la neutralidad de este impuesto. Se han reducido las tasas a las ganancias de las empresas mientras se han mantenido (por razones de equidad) tasas diferenciadas, menores que en otros tiempos, a los ingresos personales.

La mayor neutralidad y simplificación ha disminuido el grado de dispersión de la tributación efectiva de los distintos sectores económicos reduciéndose la carga a los más productivos mientras empiezan a tributar sectores antes exentos los cuales suelen ser menos productivos; las menores distorsiones han implicado un mejoramiento en la asignación de recursos y un uso más intensivo de factores en las empresas. No obstante, los impuestos y contribuciones al trabajo raras veces han sido afectados por estas reformas.

Las reformas financieras se han concentrado en reducir o eliminar los programas de crédito dirigido, liberar las tasas de interés, reducir los coeficientes de encaje y establecer sistemas modernos de regulación bancaria. El sistema de regulación y vigilancia prudencial que han alcanzado varios países se consideran razonables dado el nivel de desarrollo de su mercado financiero; la reforma en este sector ha implicado aumento del crédito, de la diversidad de servicios financieros, así como una mayor movilidad del capital y una disminución de su costo.

En el campo de las privatizaciones, la región ha estado lidereando este proceso en el mundo, sin embargo, este proceso es irregular entre países. Esta reforma ha abierto servicios al sector privado así como a la inversión extranjera y ha significado en algunos casos un porcentaje importante del PIB. Las privatizaciones han alterado las demandas relativas de trabajo y capital al menos en algunos sectores, elevando la necesidad de flexibilidad laboral.

Reformas estructurales implementadas en América Latina y el Caribe a partir de mediados de los años 1980


Tipo de reforma


Modo de implementación
Apertura comercial y cambiaria

Por política de shock
Reforma tributaria

Por política de shock
Liberalización financiera

Por política de shock
Privatizaciones

Por política de shock
Reforma Laboral

Gradual

Problemática en el mercado laboral

Pocos países de América Latina han ejecutado reformas al mercado laboral. Las reformas realizadas se han limitado a moderar los costos de despido y a facilitar la contratación temporal de trabajadores.  El régimen tradicional de estabilidad laboral y protección contra el desempleo, la enfermedad y la vejez no siempre ha funcionado, ya que los altos e inciertos costos de despido han inducido a una alta rotación laboral, y los elevados costos extrasalariales han propiciado la informalización. Los altos costos de despido y las restricciones a los contratos temporales limitan severamente la flexibilidad laboral en un número grande de países.

En contraste a otras reformas ejecutadas en América Latina y el Caribe, las laborales no solamente han sido escasas sino que han sido adoptadas como terapias graduales, no de shock como ocurrió en otros mercados reformados. Las reformas en los sistemas de pensiones, cuando han ocurrido, han sido por lo general escasas y graduales.

Las reformas suelen tomarse en respuesta a grandes crisis. Esto es así porque las crisis hacen que la situación anterior a la reforma resulte tan costosa que los diferentes grupos de conflicto dentro de la sociedad se ponen de acuerdo más rápidamente acerca de la necesidad de reformas. Si las rigideces en el mercado laboral no se perciben como un componente importante de una gran crisis, entonces los cambios operarán más lentamente, mediatizados por los diferentes grupos de intereses. Uno de los problemas más importantes a encarar en una reforma es cómo se concilian los intereses de los grupos específicos frente al efecto redistribuidor de una reforma, en el cual algunos ganan y otros pierden.  La oposición a las reformas proviene de grupos que no ven claro si se beneficiarán de las misma o por temor a ver erosionados sus derechos adquiridos; la compensación es un tema de discusión, sin embargo, es posible que los perdedores en una reforma no crean que serían compensados por los ganadores en el ámbito de una democracia. Hay casos frecuentes en que las reformas son impuestas y éstas luego pasan a ser apoyadas por los grupos que antes se les oponían, como se evidenció en Chile al pasar de la dictadura a la democracia.

La legislación laboral, por lo general, está orientada a proteger los puestos de trabajo, es decir, los ingresos de los trabajadores por lo cual suele ser rígida. Esta es la razón por la cual en vez de contemplar subsidios contra el desempleo, varias legislaciones laborales prescriben compensaciones por cesantía a los trabajadores despedidos. La situación económica de la empresa no se considera como causa justa para terminar una relación laboral. Sólo en el Caribe Anglófono, Chile y Argentina se considera la situación de la empresa como causa justa de despido.

Hay países en donde se acumula en una cuenta individual un fondo especial de cesantía a partir de una fracción del salario anual del trabajador el cual, ajustado por los rendimientos normales de mercado, se pone a disposición del trabajador al momento en que se da término (por cualquier razón) a la relación laboral. Esta modalidad incorpora menos distorsiones en el mercado puesto que da cierto margen de flexibilidad; esto es así si (i) existe certidumbre para el trabajador y la empresa acerca del monto de la transferencia, (ii) existe una relación transparente entre aportes y pagos y (iii) el ahorro que hace la empresa no excede a lo que quisiera acumular el trabajador para prevenirse contra pérdida del empleo. En efecto, el sistema funciona como un seguro contra el desempleo, donde el trabajador, a cambio de un salario más reducido, acumula en una cuenta individual un fondo de cesantía que recibiría al término de su relación laboral.

Las debilidades de este sistema consisten en 1) No se distingue entre despido arbitrario y despido originado por necesidad económica, 2) Indemnización por despido concebida como impuesto y no como seguro por desempleo, 3) Falta de transparencia en los aportes (los trabajadores perciben la indemnización como un derecho adquirido mientras las empresas lo perciben como un impuesto), 4) Falta de provisionamiento adecuado por parte de las empresas (las empresas pueden utilizar para sus actividades corrientes estos fondos que son adeudados a los trabajadores), 5) Costos elevados para empresas con actividad económica fluctuante, 6) Fórmula de cómputo con base en el  último salario (un aumento salarial repercute en la actualización de la deuda existente, tanto mayor cuanto mayor es la antigüedad del trabajador), 7) Existencia de incentivos a forzar despidos por parte de trabajadores (cuando quiere cambiar de trabajo y bajo condiciones de escaso desempleo, cuando no existe un tope máximo de acumulación de indemnización; esta parte incorpora rigideces en el mercado laboral porque enrarece la relación empleador-emplado).

Respuesta del empleo al crecimiento económico de la mitad de los 1990 para diferentes países

País
Variación en puntos porcentuales del desempleo ante  un 10% de crecimiento del PIB
Estados Unidos
4.0
Canadá
4.0
Chile
4.0
Uruguay
3.0
Venezuela
3.0
Argentina
2.0
México
2.0
Perú
1.5
Brasil
1.5
Francia
1.5
Alemania
1.5
Japón
1.0


La evidencia demuestra la necesidad de reformar los mercados laborales en América Latina y El Caribe. Estas reformas deben de cambiar los mecanismos de protección y regulación laboral, de forma que maximicen la protección al trabajador a un mínimo costo en términos de eficiencia. Se debe elegir si beneficiar a los que ya trabajan y tienen derechos adquiridos frente a los desempleados o los que pronto se incorporarán al mercado laboral. Debe establecerse una distinción clara entre despido arbitrario y el originado por condiciones económicas adversas; además se debe adoptar una modalidad de reforzamiento del vínculo entre la contribución y el pago mediante la creación de un fondo de cesantía o la conversión de la indemnización por despido en un seguro de desempleo, tomando, en este último caso, las medidas necesarias para prevenir posibles incentivos perversos hacia alguna de las partes.

Basado en el ensayo “La legislación laboral en el proceso de reformas estructurales de América Latina y el Caribe” de Eduardo Lora y Carmen Pagés.  BID, 1996.